¿Sabes lo que es BDSM?

BDSM Es un acrónimo que viene del inglés y se refiere a un conjunto de prácticas o preferencias relacionadas con el bondage (ataduras), la disciplina, la dominación, la sumisión, el sadismo y el masoquismo.

En esencia, son formas consensuadas de explorar el placer, el poder y, a veces, el dolor dentro de un marco de confianza y comunicación entre las personas involucradas.

Códigos del BDSM

En el BDSM, los «códigos» no son reglas escritas en piedra, sino más bien acuerdos y prácticas que la comunidad ha ido adoptando para garantizar que todo sea seguro, consensuado y disfrutable. Uno de los principios más conocidos es el lema SSC: Seguro, Sano y Consensuado. Esto significa que cualquier actividad debe minimizar riesgos, respetar el bienestar físico y emocional de los participantes y basarse en un acuerdo mutuo.

Otro código común es el uso de palabras de seguridad (como «rojo» para parar o «amarillo» para ralentizar), que permiten a cualquiera detener la situación si se siente incómodo. También está el aftercare*, el cuidado posterior, donde los participantes se aseguran de que todos estén bien emocional y físicamente tras una sesión intensa. Estos códigos son como un lenguaje compartido que fomenta la confianza y el respeto.

Origen del BDSM

El BDSM como término moderno surgió en los años 90, cuando se acuñó en foros en línea para unir prácticas como el bondage, la dominación/sumisión y el sadomasoquismo. Sin embargo, sus raíces son mucho más antiguas. El bondage, por ejemplo, tiene influencias de técnicas japonesas como el shibari, que originalmente se usaba para inmovilizar prisioneros y luego evolucionó hacia un arte erótico. El sadomasoquismo toma inspiración de figuras históricas como el Marqués de Sade (siglo XVIII), con sus escritos sobre placer y dolor, y Leopold von Sacher-Masoch, cuya novela La Venus de las pieles (1870) dio origen al término «masoquismo». En el siglo XX, subculturas como la del «leather» en los años 50, especialmente en comunidades gay de EE.UU., ayudaron a formalizar el BDSM como una identidad y práctica reconocible.

Práctica del BDSM en España

En España, el BDSM ha ido ganando terreno, aunque sigue siendo una práctica algo reservada por el peso cultural de los tabúes. No hay estadísticas oficiales masivas, pero desde los años 90 han surgido comunidades y eventos, sobre todo en ciudades grandes como Madrid y Barcelona. Por ejemplo, existen clubes y asociaciones que organizan «munches» (encuentros informales) y talleres sobre técnicas seguras.

La influencia de Cincuenta sombras de Grey (2011) también disparó la curiosidad, aunque muchos practicantes veteranos critican que simplificó o romantizó demasiado el tema. Hoy, el perfil de quienes lo practican en España es diverso: desde parejas que lo exploran en privado hasta comunidades organizadas que lo viven como estilo de vida.

La comunicación y el consentimiento son claves aquí, igual que en otros países, y hay un creciente interés por aprender de expertos, como sexólogos o «dominantes» experimentados, para hacerlo bien.

Influencia en el cine y la literatura

El BDSM ha dejado una huella profunda en la cultura popular. En la literatura, obras como Historia de O de Pauline Réage (1954) son clásicos que exploran la sumisión con un tono crudo y psicológico, mientras que las mencionadas obras de Sade y Sacher-Masoch son pilares fundacionales. Más recientemente, Cincuenta sombras de Grey de E.L. James llevó el tema a las masas, aunque con un enfoque más comercial y menos fiel a la subcultura real.

En el cine, el BDSM ha aparecido tanto en producciones artísticas como mainstream. Películas como La secretaria (2002) muestran dinámicas de dominación/sumisión con un toque humano y accesible, mientras que Crash (1996) de David Cronenberg mezcla fetichismo y extremos psicológicos. En España, Matador (1986) de Almodóvar toca el fetichismo y la pasión límite, aunque no es BDSM puro. Luego, Cincuenta sombras (2015) y sus secuelas llevaron estas ideas al gran público, aunque a menudo se critica por no reflejar la importancia del consenso. También hay documentales como Kink (2013) que intentan mostrar la realidad detrás de las fantasías.

En resumen, el BDSM es una mezcla de historia, acuerdos prácticos y una presencia creciente en la cultura.

 

* Aftercare. Es un término que comenzó en el BDSM y significa «cuidado posterior», es decir, el cuidado de la pareja después de un encuentro sexual. Cuando la utilizamos nos referimos al momento posterior al sexo, en el que ambas personas conversan sobre lo que acaba de suceder y se dan mimos.